Desde que era pequeño, hace no tanto tiempo (bueno, hace mucho tiempo) mis padres comenzaron a llevarme a la feria de fin de año local. Primero sólo una de mis hermanas y yo, después el otro par también. Se convirtió en una bonita tradición familiar que mi madre continuó, a pesar de que poco a poco crecíamos y crecíamos. Año con año, sin fallar, miramos un lindo espectáculo de fuegos artificiales y recorremos las calles de mi vecindario eligiendo juegos mecánicos y de destreza o comprando chácharas durante un par de horas.
Debo decir, que...